19/1/08

...Y un abrazo.


Su cabeza llena de hojas arrugadas y amarillas, en sus oídos una cuerda de guitarra rota, su nombre le pinchaba en la lengua, quería llorar... pero sus ojos no la dejaban.

Correr. No pensar. Correr para encontrarse, correr para que no la encuentren.

El frío de la calle a penas roza su piel. Cruza sin mirar, sin saber donde va, sin parar un sólo momento, está ciega de histeria, ya no le queda aliento...¡y se para!

El aire casi no llega a sus pulmones, una pequeña nube de vaho sale de su boca, y en el silencio de la mañana sólo se oye su entrecortada respiración.

Frente a ella una persona. ¿Quién es? ¿lo conoce?
No, no lo conoce, pero sí sabe quién es. Es la persona a quien estaba esperando.
¿Y qué estará pensando él?... Lo mismo que ella, seguro, casi puedo ver lo que va a pasar ahora...
Se acercan, no hablan, se miran... y se abrazan.

Algunos lo llaman príncipe azul... otros la casualidad de su vida... para ella, él era un Abrazo Perfecto.







*Sólo para ti...

8/1/08

Coseré mi boca con orgullo, vendaré mis ojos con recuerdos que duelen y palabras que (de-)sangran...
¡No pienso moverme de aquí! No tengo prisa, ... tengo toda una vida, y no voy a dar un paso hasta que mi corazón termine por romperse del todo, y te deje salir, para que nunca vuelvas.
Tampoco voy a llorar...
¡No! no, no... (por ésta vez, seré como Ana...)
Me hiciste daño... y hoy dejaste de ser (mi) "valiente"...

3/1/08

30 Razones.


Me bastó... 1 guiño de ojos; 2 miradas infinitas (de ésas que sólo él sabe); 3 sonrisas; 4 cafés en 5 citas; 6 servilletas firmadas; 7 besos en ocho segundos; 8 segundos sin respirar a tu lado; 9 te quieros; 10 margaritas deshojadas... Para conseguir 11 días de agujetas en el corazón; 12 minutos de carcajadas cada vez que te veía; 13 locuras al día, 14 ó 15 (ya no recuerdo bien) de abrazos inacabados; 16 rincones que sólo tú y yo conocemos; otros 17 secretos; 18 peces de colores contamos aquél día, en el que me besaste el cuello exactamente 19 veces, ese 20 de abril...
21 años tenía; 22 razones me dio; 23 mil cosas se me pasaron por la cabeza; derramé 24 lágrimas de odio; 25 de dolor (de corazón roto); 26 de desamor... 27 son las veces que te pienso; 28 semanas tardé en aceptarlo; 29 el día que dejaste de quererme; 30... treinta son las razones que tengo para seguir queriéndote.






*A luis... para que pronto también encuentre sus treinta razones. =)

23/12/07

Sigue...


Se siente estúpida e inútil, con los pies doloridos de tanto caminar siempre a ninguna parte, con el corazón en estado catatónico y el pecho hueco.

Sus labios hace tiempo que son un desierto de arena y sólo tiene ganas de llorar, pero también las lágrimas se le secaron...

Ha tirado el amor a la basura, (y no piensa reciclar, no, ésta vez no). Besa pero no se emociona, toca pero no siente, mira pero le da igual que no la miren.

Ya le sangran los pies pero no le importa, porque la vida continúa... y no piensa esperarlo más.


15/12/07

Haciendo equilibrio en el bordillo de la acera, saltando el alquitrán de los pasos de peatones, bailando agarrada de la farola, buscando señales, siguiendo flechas que no sabe qué significan. Camina rozando las paredes con la punta de los dedos. Sintiendo las palabras que una vez fueron allí escritas.
Se para, (Sólo un segundo). Imagina la cara de aquellos que cambiaron hojas de papel por un muro de piedra, (qué sintieron al hacerlo, qué sentirían al saber que les estoy leyendo, qué sentirán si un día las letras se borraran...)
Sin más, se va, pisando las hojas secas del suelo... (pero sólo las que maás suenan)...

8/12/07

LUNá(TICO)..


-Lunático, lunático, lunático... ¡¡¡LUNÁTICO!!!

-¿Es eso lo que piensas de mi?

-Sí... por eso te quiero.

-¿Porque soy un loco?

-No, porque eres un lunático.

-¿Y por qué lunático?

-Porque es esdrújula... (me encantan las esdrújulas)...






¡Cuánto añoro ésos enormes azules ojos de... LUNÁTICO!

27/11/07

No corazón... = No dolor.

No podía continuar así, se estaba volviendo loca y sentía que la vida se le estaba resbalando.

Tomó aire y con decisión se clavó un puñal en el pecho, bajando el cuchillo, y haciendo una raja tan grande como para meter su mano. Se arrancó el corazón de cuajo, tan rapidamente posible como pudo, y sin a penas mirar el agujero (pues con la sangre se mareaba).
Una vez terminó de coserse el pecho, observó minuciosamente su corazón (que aún seguía latiendo, recordándole al rabo de una lagartija...)

-No entiendo cómo puedes seguir latiendo... estás lleno de cicatrices... y otras tantas heridas profundas que siguen sangrando... Has sido un buen corazón... ingénuo, por confiar en todas las palabras, pero buen corazón después de todo...
Pero yo no puedo seguir así... al menos por un tiempo.

Cogió de nuevo la aguja y le dio un par de puntadas a las heridas, puso unas cuantas tiritas y lo metió en una cajita.
Cajita que sigue acumulando polvo en lo más alto de la estantería...