Dejé de creer en casualidades, en flechazos a primera vista, en ojos de azul lunático, en besos de rock&roll...
No permitiré que me bajen las cosquillas por la garganta, lleguen al estómago, y allí se transformen en mariposas. No. Dejé de creer en eso.
Dejaré que se me enfríe el corazón, (a lo mejor así se cierran las heridas); y tú te empeñas en administrarme en cada conversación, cada mirada, cada caricia... una dosis anticongelante, porque dices que con un corazón de hielo, los besos dejan de ser cálidos... y a mí me aterra.
Me da miedo el impulso que tengo de contarte los lunares, de ponerles nombre y besarlos uno a uno...
Dices que te quiero. ¿Y qué es querer?... ¿Que me tiemblen las piernas cuando te veo? ¿ que me gusta que tus manos aprieten las mías?¿ que tu sonrisa es como una linterna encendida en un callejón oscuro? ¿que si me abrazas lo demás ya no existe?
¿Es eso querer?... pues está claro que yo no quiero quererte.
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7/4/08
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