
Y por fin encontró el tesoro:
Un cofre de botones, la muñeca rota de los siete años, un gato sin ovillo, una bici daltónica (y sin frenos), los mil segundos (que nunca gastamos), la luz de la mañana, un Elvis sin tupé, unos ojos (azules) pero sin dueño, la cámara que jamás nos retrató y callejones tristes de lujuria, la brújula que señala al sur y unas botas de montaña sin estrenar, las promesas (que no valen nada) que no cumpliste (las que cumpliste las tiré a la basura), el reloj de cuco kamikaze y las cuerdas que un día me apretaron el corazón, la tormenta del verano del´99, besos encerrados en un botella, abrazos a deshora y cuentos sin final, semillas de algo sin futuro, un Juan-con-miedo y un Peter-Pan-sin-dedales, la canción que me vuelve loca, un loro suicida que baila la samba, una flamenca viuda de lunares, tres corazones de papel que duermen en sábanas frías, las caricias que le diste a la chica con la que soñabas, un pájaro con vértigo y un pato con fobia a nadar... Y aquél toro enloquecido de amor por la luna...
Soy una pirata rica... de absurdo...