Hoy voy a rebelar mi verdadera identidad... soy la chica pirata y dejo aquí mi gran secreto.
Cuando nadie me ve, me subo a bordo de mi barco y navego por las aguas tranquilas de un mundo mágico, un mundo que todos hemos visto alguna vez, pero que muy pocos consiguen recordar cuando abren los ojos. Un mundo de príncipes y princesas, hadas y duendes, sirenas y...¡piratas!
Pero grumetes, estoy preocupada, porque cuando zarpé por primera vez mi barco estaba lleno, y ahora sólo quedan unos pocos piratas, cada vez me cuesta más levar el ancla y soltar las velas, mi barco está atracado en el puerto y es más complicado soltar las amarras.
Grumetes he llorado tanto hasta formar lagunas de agua salada, me he estrellado tantas veces contra el agua helada del mar que he llegado hasta el fondo... abrí los ojos, y quedé tan impresionada que no soy capaz de volver a cerrarlos.
¿Qué está ocurriendo? cuando verdaderamente era pirata no tenía miedo a nada, y ahora me aterra todo, me siento desprotegida sin mi barco y mi espada.
Tantas ganas de abrir los ojos, ganas de crecer, de sentir que eres mayor y por eso siempre llevas razón; y ahora en lo único en que pienso, es en sentirme niña de nuevo, sentir que me equivoco una y otra vez, y tengo a alguien que me protege en cada batalla.
Así soy yo grumetes, alguien que lucha contra el mundo real, que lucha con todas sus fuerzas por no abandonar el barco, por zarpar del puerto, y por no olvidar lo que con tanta ilusión fuí... un pirata.