
Se siente estúpida e inútil, con los pies doloridos de tanto caminar siempre a ninguna parte, con el corazón en estado catatónico y el pecho hueco.
Sus labios hace tiempo que son un desierto de arena y sólo tiene ganas de llorar, pero también las lágrimas se le secaron...
Ha tirado el amor a la basura, (y no piensa reciclar, no, ésta vez no). Besa pero no se emociona, toca pero no siente, mira pero le da igual que no la miren.
Ya le sangran los pies pero no le importa, porque la vida continúa... y no piensa esperarlo más.